Mihai Eminescu

Primeros años

Nació en Ipotesti, Botosani, en la región rumana de Moldavia. Pasó su infancia en Ipoteşti, en el hogar familiar.

Años universitarios

En octubre de 1869 entra en la Facultad de Filosofía de Viena como estudiante extraordinario faltándole el diploma de Bachillerato.

Madurez

En 1874 Eminescu regresa a su país y vive en Iasi hasta 1879. Empieza su amistad con Ion Creanga, conocido hoy como uno de los cuatro clásicos de la literatura rumana. Su situación material es inestable y tiene problemas familiares.Trabaja como director de la Biblioteca Regional.




Diana

Ce cauţi unde bate luna
Pe-un alb izvor tremurător
Şi unde păsările-ntruna
Se-ntrec cu glas ciripitor?

N-auzi cum frunzele-n poiană
Şoptesc cu zgomotul de guri
Ce se sărută, se hârjoană
În umbr-adâncă de păduri?

În cea oglindă mişcătoare
Vrei să priveşti un straniu joc.
O apă vecinic călătoare
Sub ochiul tău rămas pe loc?

S-a desprimăvărat pădurea,
E-o nouă viaţă-n orice zvon,
Şi numai tu gândeşti aiurea,
Ca tânărul Endymion.

De ce doreşti singurătate
Şi glasul tainic de izvor?
S-auzi cum codrul frunza-şi bate,
S-adormi pe verdele covor?

Iar prin lumina cea rărită,
Din valuri reci, din umbre moi,
S-apar-o zână liniştită
Cu ochii mari, cu umeri goi?

Ah! acum crengile le-ndoaie
Mâinuţe albe de omăt,
O faţă dulce şi bălaie,
Un trup înalt şi mlădiet.

Un arc de aur pe-al ei umăr,
Ea trece mândră la vânat
Şi peste frunze fără număr
Abia o urmă a lăsat.
Poezia Mihai Eminescu en Español

Por la noche...

Por la noche, perezoso y cárdeno, arde el fuego en la chimenea;
desde un rincón en un sofá rojo yo lo miro de frente,
hasta que mi mente se duerme, hasta que mis pestañas se bajan;
la vela está apagada en la casa... el sueño es cálido, lento, suave.

Entonces tú te acercas por la oscuridad, sonriente,
blanca como la nieve invernal, dulce como un día de verano:
te sientas en mis rodillas, querida, tus brazos rodean
mi cuello... y tú con amor miras mi rostro que palidece.

Con tus brazos blancos, delicados, redondos, perfumados,
tú encadenas mi cuello, sobre mi pecho apoyas tu cabeza;
y como salida de un sueño, con manos blancas, dulces,
tú vas apartando los mechones de mi triste frente.

Alisas, despacio y perezosamente, mi frente tranquila
y, pensando que estoy dormido, astuta, posas tu boca de fuego,
como el sueño, sobre mis ojos cerrados y en medio de mi frente
y sonríes, como se ríen los sueños en un corazón amado.

Oh! Acaríciame, hasta que mi frente vuelva a ser lisa y suave,
Oh! Acaríciame, hasta que vuelvas a ser joven como la luz del sol,
hasta que seas clara como el rocío, dulce como una flor,
hasta que mi rostro no esté arrugado, mi corazón ya no sea viejo.
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